Utilizamos cookies para ofrecerte la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando consideramos que aceptas nuestra política de cookies :)

LG Optimus G

1 de mayo de 2013
  • Pantalla: 4,7 pulgadas
  • RAM: 2 GB
  • Procesador: Quad-core 1,5 GHz
  • Cámara: 13 megapíxeles

Hace unos días asistimos a la presentación del LG Optimus G, el cual llega al mercado bautizado como 'el primer feelphone del mundo'. Tras hablar de qué falló en su presentación, y de las primeras impresiones que nos dejaba el terminal, nos pusimos manos a la obra para analizarlo. Y aquí está el resultado.

De camino a la presentación, durante la misma, y tras ella, mi pensamiento sobre este smartphone era el mismo: ¿por qué llega tan tarde? No es muy de recibo que un terminal que ya conocíamos tanto es aspecto como en especificaciones en agosto, llegue al mercado en abril. Ocho meses de retraso. Un mundo en tecnología móvil. No es una queja aleatoria: LG dejó escapar una oportunidad al aplazar su llegada. Sus especificaciones son buenas, buenísimas, pero no llaman tanto la atención ahora como en agosto o septiembre. Y por lo tanto, ya no destaca, sino que es uno más entre los gama alta. Sobre el terminal en sí, tampoco es un comentario aleatorio que es un gama alta, con todas las letras. El LG Optimus G tiene unas especificaciones verdaderamente buenas, las repasamos rápidamente:

  • Pantalla de 4,7 pulgadas True HD IPS+
  • Resolución de 1280 x 768 píxeles
  • Procesador quad-core SnapDragon S4 Pro
  • Memoria RAM de 2 GB
  • Cámara de 13 megapíxeles

Principalmente, éstas. Pero al margen de las especificaciones sobre el papel brevemente resumidas, el LG Optimus G esconde más. No obstante, llega al mercado en un momento muy muy complicado. La competencia Android es quizás más feroz que nunca: en los dos últimos meses han llegado rivales tan serios como el Sony Xperia Z, el HTC One, o el Samsung Galaxy S4. Si a ello le unimos la reminiscencia del Nexus 4 y su bajo, bajísimo precio, así como otros rivales de peso como el Nokia Lumia 920, el iPhone 5, o la BlackBerry Z10 en el resto de sistemas operativos, tenemos un contexto bien difícil para meter a otro competidor. LG se ha atrevido a dar el paso con su Optimus G, quien ha logrado sorprenderme positivamente en bastantes aspectos.

LG Optimus G 14

Es un buen teléfono, pero la competencia y su precio le pesan demasiado

Pantalla

Ya en su presentación, LG sacaba pecho en este aspecto. La fluidez de la que presume este terminal no tiene sus raíces sólo en el procesador, sino que la arquitectura de la pantalla del Optimus G tiene mucho que ver. Concretamente, la tecnología ZeroGap, que recuerda a lo que ofrece el iPhone 5: eliminación de capas intermedias entre el panel LCD y el cristal táctil. La sensación que produce esta tecnología es de que tocamos directamente el icono. Una diferencia que es clave en la experiencia de usuario, que más allá de las especificaciones de un terminal, marca la diferencia entre si se sitúa en una u otra gama. Una de las peores sensaciones con un smartphone es sentir que hay mucho espacio entre el dedo y los iconos; esto no suele ser problema de los gama alta, pero el LG Optimus G lo supera por mucho.

Por otro lado, la pantalla da una maravillosa impresión a primera vista, y realmente es buena, pero con las horas de uso se van descubriendo detalles que le hacen bajar algún peldaño. Sobre todo si estamos comparando con rivales como el Nokia Lumia 920 o el HTC One a su lado. Hablo de algunas sombras y degradados, ya no sólo mostrando fotografías, sino incluso en iconos de aplicaciones, como el de Line o el de Chrome. Su resolución (no es Full HD) y su densidad de píxeles, 318, se quedan algo cortas para tratarse de un terminal de primera línea, nuevo motivo para bajarle del escalafón inicial. Pero hay que ser justos, y reconocer que la pantalla es más que aceptable, no deslumbrante, pero sí más que aceptable.

LG Optimus G

Donde definitivamente flaquea es en el comportamiento bajo la luz solar: demasiado reflectante. Y no es que no permita ver nada, pero no mantiene la visibilidad que otros sí. Y puestos a ser un gama alta, se le puede y debe exigir el máximo rendimiento en cualquier aspecto.

Diseño

Ver el LG Optimus G desde cualquier ángulo supone un recuerdo inevitable: el del Samsung Galaxy S II. Su diseño es muy muy similar. Y no es algo positivo. No es que el diseño del segundo Galaxy S sea malo, pero tiene más de dos años. Y eso, en tecnología móvil, es muchísimo. Recuerda a él en todas sus líneas, y si vamos un poco más allá, incluso algunas de sus líneas remiten al LG Prada de finales de 2006, un terminal adelantado a su tiempo (¿cuántos frontales más habían así antes del primer iPhone?), pero del que no se puede seguir sacando rédito en 2013. Estéticamente, el Optimus G tiene carencias, no es demasiado atractivo, LG aún no ha dado un paso decidido en cuanto a sus diseños. Y en mi opinión, debería hacerlo urgentemente.

LG Optimus G 13

El párrafo anterior es puramente en cuanto a estética. En cuanto a funcionalidad, el LG Optimus G le da un repaso importante a sus rivales. Alguien dijo alguna vez que los detalles son el diablo, y curiosamente esto es aplicable al Optimus G. Tras un diseño mediocre hay detalles que hacen que sea muy agradable utilizar este terminal; vayamos por partes. En primer lugar, el botón de bloqueo y desbloqueo. Está ubicado en el borde derecho, en la parte superior. Sí, por favor. El terminal que utilizo ahora para el día a día es un HTC One, quien tiene este botón en el peor sitio posible, y además sin apenas relieve. En el LG es muchísimo más cómodo y accesible. Segundo: la manejabilidad a una mano es fantástica. Lo pongo en negritas porque es un aspecto crucial para mí. Ya me he resignado a las pantallas de 4,5 pulgadas en adelante, y las 4,7 son un estándar que imposibilitan usarse con una mano. Sorprendentemente, el Optimus G lo permite. Sus motivos son: marcos laterales bastante finos, superficie inferior reducida, y proporción poco alargada, lo cual permite alcanzar la esquina superior izquierda con el pulgar derecho.

LG Optimus G

Otros aspectos menores del diseño del terminal siguen por líneas similares. No me gusta que sobresalga la cámara. Ya lo dije en otras reseñas, como la del iPod Touch 5G o el HTC One X+. Por cuestión de desgaste y arañazos, prefiero que esté totalmente integrada en la carcasa. Siguiendo en la carcasa posterior, detesto una sensación con un smartphone en la mano: que la carcasa pueda 'hundirse' con la presión. Para finalizar con esta zona, el panel trasero es de cristal polarizado, el cual crea una sensación de pixelado 3D que recuerda inevitablemente al Nexus 4. Como veremos después, no es en lo único en que hace recordar al Nexus 4... A su pesar.

La parte frontal y los laterales no tienen nada de especial: policarbonato y aluminio en los bordes. Un LED de notificaciones en el borde superior que siempre me parece útil, y poco más. Tampoco es que haga falta meter más elementos decorativos o con supuestas funcionalidades, prefiero vistas despejadas. Pero no a costa de sacrificar una utilidad, y es que el altavoz, al estar en la trasera, obstaculiza el sonido al apoyar el terminal sobre una superficie, como una mesa. Esto no es nuevo, lo hemos visto en otros dispositivos, como el Nexus 4, que no puede ocultar sus lazos sanguíneos con el Optimus G: tiene el mismo altavoz, en el mismo lugar. Y sí, provoca el mismo problema.

Cámara

Sus 13 megapíxeles son un indicador de su tamaño, pero no de su calidad. La cámara no es un terreno en el que LG haya apostado fuerte, ni mediante nuevas propuestas como la del HTC One, ni mediante una muy buena calidad de las imágenes, como el Samsung Galaxy S4, el iPhone 5 o el Sony Xperia Z. La cámara del LG Optimus G está un escalón por debajo. O dos. Los detalles no los resuelve demasiado bien, y las fotografías nocturnas o en entornos de poca luz tampoco, así como tampoco sabe resolver bien las fuentes directas de luz intensa, como las lámparas. En la foto de Andy se puede comprobar cómo en cuanto no le llega una buena fuente de luz natural directa, el ruido aparece.

Su apertura máxima es de f/2.4, la cual, a priori, debería lograr mejores resultados, y es que son algo decepcionantes, o al menos para tratarse de un terminal de 600 euros. Eso sí, el LG Optimus G tiene en su cámara algo que gustará a quien quiera meter mano y ajustes manuales a su fotografía: tiene la aplicación más completa, o casi, del mercado en este ámbito. Permite modificar todo tipo de parámetros. Si el ejemplo de lo cerrado es el iPhone 5, y los Nokia Lumia se sitúan en un nivel algo intermedio, para tomar baremos, LG ha dejado el campo abierto para los usuarios.

Desde los múltiples modo de captura de fotografías, hasta varios filtros, efectos, y opciones de la cámara, como el disparo por voz. Eso sí, en mi opinión, una aplicación muy completa no compensa la calidad de sus imágenes... Ni sus problemas para enfocar. Si le unimos que el estabilizador es justo o casi inexistente, tenemos fotografías que salen más movidas de lo que desearíamos, o que son incapaces de mantener fijado el punto de enfoque en algunas ocasiones.

Sistema operativo

Como el HTC One, llega con Android 4.1.2. En el caso del HTC ya me parecía incomprensible que no viniese directamente con 4.2. Con el Optimus G, más de lo mismo, sólo que llegando dos meses después. Dos meses más de margen para traer la última versión de Android. Conflictos anacrónicos al margen, la optimización del sistema en el Optimus G es brutal, de las mejores que he visto en un Android. No he notado lags, las aplicaciones (cámara incluida) se abren muy rápido, la fluidez es difícilmente superable. Eso sí, gracias a un widget nativo, descubrí una sorpresa desagradable: con unas cuantas aplicaciones instaladas, y sin procesos en segundo plano, sólo queda libre 1 GB de los 2 con los que cuenta el terminal. Matando todos los procesos, apenas se alcanza 1,05 GB aproximadamente.

LG Optimus G 8

La capa de personalización de LG deja bastante que desear, eso sí. Desde los iconos hasta los fondos de pantalla por defecto, incluso a las nubes de fondo del menú de aplicaciones (modificable, eso sí). Pasando por tipografías y sombras del texto, llegando a los iconos de sistema o a los fondos animados (como el de la marioneta, muy creepy). Algunos de estos aspectos son superables: o bien desactivando transiciones y efectos, o cambiando fondos de pantalla, o con los diferentes temas del terminal, siendo el Business el menos sobrecargado. Aún así, algunos detalles, como el degradado azul al intentar hacer scroll en los topes de una aplicación, no pueden desactivarse. Y detalle a detalle, el resultado es el de una sobrecarga en cuanto a ornamentos.

LG Optimus G 9

En lo que sí me ha gustado el aporte de LG a Android Jelly Bean es en el centro de notificaciones, muy completo. Aunque eliminaría si pudiese el acceso rápido a aplicaciones, el resto del mismo es genial: un slider para ajustar el brillo, widget de control de energía configurable, y el espacio propio para las configuraciones. Por lo demás, me mantengo en que el mejor Android es el Android puro, sin capas por encima, exceptuando únicamente la Sense 5.0 de HTC, aunque quitando Blinkfeed. Pero eso es otra historia. Mi veredicto en el Optimus G, en este aspecto, es negativo: estas capas, aunque aportan y suman, finalmente consiguen restar valor y empeorar la experiencia.

Conclusión

7

El LG Optimus G es una buena aproximación de LG en la gama alta, una apuesta en serio, pero que se queda algo insuficiente en muchos casos. Y no tanto por cuestiones propias, sino externas. Por un lado, la pesada, pesadísima losa que supone el Nexus 4, un terminal bien parecido -casi idéntico-, pero con actualizaciones de sistema inmediatas... Y a mitad de precio. Por otro lado, una competencia asfixiante de por sí, que difícilmente deja entrar a otro rival a jugar. Y entre medias, el LG Optimus G, un terminal bueno, a un precio mucho más cercano a quienes no ha alcanzado, que a quien supera por poco. Se está vendiendo libre por 599 euros... Apenas 70 euros más barato que HTC One, iPhone 5 o Sony Xperia Z, por ejemplo; y 300 euros más caro que el Nexus 4, que seis meses después sigue proyectando una sombra alargadísima.

Pros
  • 4,7 pulgadas muy manejables
  • Optimización espectacular de Android
  • Aplicación de cámara muy completa
Contras
  • Diseño anticuado
  • Capa de personalización mediocre
  • Precio poco contenido
Comentar
Javier Lacort

Javier Lacort

Coordino ALT1040 y Think Big. Hablo de tecnología, industria móvil, cultura e Internet. Más artículos del autor »

Comentarios

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.