Con todo el alboroto que causó el lanzamiento de la tercera generación del iPad, Apple rebajó como de costumbre el precio del modelo que quedaba en segundo lugar y que para ese entonces le correspondía al iPad 2. En ese movimiento, además de poder comprar la tableta por 100 dólares menos, Apple de manera silenciosa actualizó el SoC donde se encuentra el procesador A5 con la intención de mejorar la durabilidad de la batería.

El nuevo SoC que integra el iPad 2 está fabricado en un proceso de 32 nanómetros, en comparación al modelo original que está fabricado sobre 45 nanómetros. En la práctica, la batería de este nuevo modelo de procesador para el iPad es capaz de ofrecer en uso normal hasta 11.7 horas por carga, antes se quedaba en 10.1 horas. Para lograr esto Apple se basó en la tecnología de de diseño High-K Metal Gate (HK/MG) de Samsung que ya hemos visto integrada en la familia Galaxy, por ejemplo.

Con esta integración, que como suele suceder, no se anunció de manera oficial, sin embargo dio pie para especular que Apple podría estar dando los primeros y el SoC de Samsung podría ser la solución para que el próximo modelo del iPhone, al trabajar bajos redes LTE, no termine consumiendo la batería en unos minutos.

Pero volviendo al iPad 2.4, como la etiquetan en Anandtech, es un cambio interesante que quizás no sólo mejora la durabilidad de la batería sino que también podría mejorar otros aspectos que con próximas revisiones no iremos enterando. Ahora, para saber si el iPad que llevamos con nosotros es el iPad 2 original o el modelo que llegó con el iPad de tercera generación, por ahora no hay forma sencilla de reconocerla a menos que sea con aplicaciones de rendimiento o (que no sería lo más fiable) la versión de firmware que se integre. El iPad 2 original aún se vende con iOS 5.0.1, mientras que el iPad 2 con nuevo SoC de 32nm se entrega con iOS 5.1.