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En el pasado mes de Febrero en el Mobile World Congress de Barcelona, HTC se subía al escenario para presentar la que pretende ser su nueva apuesta dentro de los smartphones Android de gama alta y su competencia directa a Samsung, que con la saga Galaxy se está comiendo gran parte de las ventas de la taiwanesa. Constituye así el máximo exponente de la saga One, que se une al HTC One S (del que también hicimos una reseña) y el HTC One V.

El HTC es un terminal deslumbrante en muchos sentidos, como vamos a ver ahora, y que sin duda deja el listón bien alto de cara a la competencia, incluido el reciente Samsung Galaxy S III. Muchos puntos fuertes y algunos flojos pendientes de mejorar son los que se quedan en el tintero pero sin lugar a dudas podemos decirnos que a día de hoy nos encontramos frente a frente ante uno de los mejores, sino el mejor, de los teléfonos Android. Vamos a ver por qué.

Características técnicas

El HTC One X cuenta con una buena hoja de prestaciones. No me gusta mucho detenerme en los números y en su lugar me parece mucho más útil analizar los resultados que se desprenden de ellos (cosa que vamos a analizar en los sucesivos párrafos) pero vamos a dejar claro, en líneas generales, ante qué tipo de terminal nos encontramos.

Monta un chipset Nvidia Tegra 3 con un procesador de cuatro núcleos corriendo a 1.5Ghz, 1GB de RAM y 32GB de memoria interna sin la posibilidad de ampliarlos con tarjetas de memoria externa. En cuanto a conectividad tiene los estándares básicos que podemos esperar de un terminal de este tipo más NFC, DLNA y Wi-Fi Direct.

La pantalla es uno de sus puntos más fuertes y es una LCD con tecnología Super IPS, 16 millones de colores, capacitiva y 720x1280 píxeles encajados en 4,7 pulgadas de pantalla a una densidad de 312 píxeles por pulgada. El cristal es Gorilla Glass con lo que nos aseguramos su durabilidad aparte de destacar por un agradable detalle curvado en los bordes.

La batería es de 1800mAh y la cámara de 8 Mpx con autofocus y grabación de vídeo a 1080p y 30 frames por segundo más un flash, la delantera son 1,3 Mpx y grabación a 720p. Tiene unas dimensiones de 134.4x 69.9 x 8.9 mm en sólo 130gramos de peso que se sienten muy agradables al tacto. El sistema operativo es Android 4.0.

Diseño, un dispositivo que entra por los ojos

Una vez vistas de manera rápida sus prestaciones a nivel técnico toca analizar otro de los detalles más relevantes en el HTC One X, su diseño. Tradicionalmente la marca siempre ha puesto muchísimo mimo en este aspecto y en esta ocasión no ha sido para menos. Se aleja bastante del peso y la solidez de otros smartphones como el iPhone 4S y el Sony Xperia S, por lo que en su lugar nos encontramos con otro terminal mucho más ligero pero muy bien construido.

Y es que frente a apuestas como la de Samsung con el Galaxy S II o el Galaxy S III que dan una sensación más barata y plasticosa, no ocurre así en este caso y nos encontramos con un terminal firme y sin piezas sueltas con un acabado muy bueno. El teléfono tiene una pequeña curvatura que se estabiliza con la lente en la parte central posterior. En el frontal encontramos la pantalla ligeramente curvada en los bordes, un detalle muy agradable, la cámara frontal de 1,3 Mpx y el auricular frontal, consistente en dos líneas de puntos perforadas muy bien conseguidas y con una apariencia muy limpia.

En cuanto a botones, en la parte delantera HTC ha prescindido del clásico botón de menú contextual de Android que se encuentra integrado de manera táctil dentro de la interfaz de Android 4.0 Ice Cream Sandwich y utiliza únicamente el clásico botón home, el botón de retroceso y el botón de multitarea, que en lugar de la galería propia de la versión de 4.0 muestra un carrusel con todas las aplicaciones abiertas.

En el lado derecho se encuentra el puerto MicroUSB para conectarlo al ordenador y recargarlo, en el lado izquierdo los dos botones de volumen que se quedan a la altura adecuada cuando lo sostenemos en la mano para poder controlarlos con el pulgar (un fallo frecuente en otros muchos terminales). No hay botón dedicado para la cámara.

La pantalla, su mejor baza

Vamos a ponerlo simple: la pantalla del One X es lo mejor que nos podemos encontrar en un smartphone ahora mismo, a mi modo de ver está por encima de la del iPhone 4S y sobre todo también de la del Samsung Galaxy S III, que tiene más pulgadas (4,8) pero las tira por el suelo al utilizar la tecnología PenTile y poniendo de manifiesto más píxeles de los que sería agradable ver en un mercado donde la tendencia es que no se distingan a simple viste.

En el caso del One X los píxeles no sólo resultan inapreciables sino que además las características de color, saturación y brillo son muy buenas. La gestión de brillo automatizada es aceptablemente buena, mucho más de lo que podemos ver en otros dispositivos Android que flaquean en este aspecto, aunque por el contrario el brillo afecta muchísimo, demasiado quizá a la duración de la batería, más de lo normal se entiende.

La pantalla es Gorilla Glass, 4,7 pulgadas y ligeramente curvada en los bordes, apagada presenta un agradable color negro intenso y con los botones capacitivos en la parte inferior de la misma, con una buena respuesta y ágiles al tacto. A plena luz del día el terminal se comporta adecuadamente aunque no es de lo mejor que hemos visto en este aspecto, donde se ve superado por tecnologías como la AMOLED, por ejemplo.

Ver vídeos, jugar a juegos, repasar fotos en la galería, leer, navegar por la web... todas esas actividades se benefician muchísimo de la pantalla del One X y convierten el uso del terminal en una experiencia muy por encima del media, ayudada por el terminal de cuatro núcleos que ayuda a moverlo todo fluidamente.

Cámara, la mejor en su categoría

La cámara del HTC One X es de 8 Megapíxeles, no es lo más alto que hemos podido ver en un terminal Android porque por ejemplo el Sony Xperia S cuenta con una de 12, pero del mismo modo que al principio aclarábamos que características no es lo mismo que rendimiento y usabilidad en el caso de One X la cámara con 8 Megapíxeles da para mucho.

Lo primero que hay que destacar es que lo más relevante es la capa de software que HTC le ha añadido. Es esta capa la verdadera característica diferenciadora frente a otros sistemas, probablemente sea la mejor cámara que nos podemos encontrar ahora mismo en Android, no sólo a nivel de calidad de imágenes y de sensor, sino porque cuando se trata de adecuar las distintas opciones de la cámara a las distintas situaciones no hay intefaz tan ágil ni tan efectiva.

Por ejemplo, una de las características estrella es la de poder tomar fotografías a la par que tomamos un vídeo. En todo momento en la cámara se nos muestran dos botones, uno con el icono de la cámara de vídeo para empezar a grabar a esos 1080p 30fps y un botón con un obturador para tomar la fotografía. Da igual si estamos grabando vídeo o no, ese botón siempre funcionará y tomará una foto para añadirla al carrete, así aún en mitad de la grabación podemos tomar una foto evitar perdernos algún momento en especial.

Aparte de esto encontramos una pequeña tuerca que nos permite escoger entre opciones como cuál de las dos cámaras usar, la resolución, la cámara, el ISO, el balance de blancos... muchas opciones y muy completas que quizá pierdan o mareen más al usuario novato pero que sin duda le vendrán bien al avanzado.

Con el icono de una A encontramos todos los modos automáticos de los que dispone la cámara, un curioso modo a cámara lenta aprovechando esos 30 frames por segundo, un modo para tomar panorámicas de manera más cómoda, para retratos, paisajes, macros y situaciones de baja luminosidad.

Si estás buscando un terminal con una buena cámara, en el caso del One X yo no lo dudaría, es de lo mejor que nos podemos encontrar ahora mismo.

Rendimiento, suficiente aunque no excelente

El rendimiento y la fluidez han sido algunos de los problemas a los que se ha encontrado Android con frecuencia. Toca ver si esos cuatro núcleos se ponen en juego en este sentido y aunque hay que reconocer que los avances han sido muchos en ese sentido sí que se pueden apreciar ralentizaciones y saltos en algunos momentos, sobre todo cuando tenemos muchas aplicaciones abiertas.

En juegos el comportamiento es bueno, aunque también se nota en los que piden un mayor comportamiento en gráficos como Grand Theft Auto. El otro tema es la batería, con un uso medio/moderado nos llega hasta el día de uso pero basta que tengamos muchas aplicaciones corriendo en segundo plano notaremos como la duración de la misma se reduce notablemente.

Interfaz, HTC Sense a toda resolución

Es imposible hablar de un terminal HTC sin reparar en la que es una de las mayores modificaciones que introduce la compañía en Android, la modificación de la apariencia con Sense, que en este caso monta la versión 3.0 pero con algunas novedades y mejoras introducidas con respecto por ejemplo al HTC Sensation y posteriores, introducidos en Abril de 2011 y que traían como principal novedad esta nueva versión de Sense.

Y la verdad es que la conjunción de Sense más la increíble pantalla le hacen muy bien a todo el conjunto en general. Hay que reconocer que se ve mejor que nunca y que algunos widgets como el clásico del tiempo ganan muchísimo. Por lo demás es importante notar que la ausencia de botón de menú contextual afecta en gran parte a la interfaz.

En su lugar, en la mayoría de las aplicaciones encontramos en la parte inferior un área con tres puntos dispuestos en horizontal y que cumple la misma función. Cuesta un poco acostumbrarse y realizar algunas acciones que yo antes suplía con ese botón, por ejemplo acceder a Ajustes desde la pantalla principal, ahora hay que buscar rodeos y nuevas maneras de llegar. En este caso con bajar el centro de notificaciones desde la parte superior encontramos el acceso directo a Ajustes, pero cambiar el fondo de pantalla no puede hacerse sino es a través de este menú.

Muy destacable, aunque quizá peca de poca intuitividad, es la manera en la que se implementan los widgets, donde se muestra una previsualización de los mismos y el espacio que ocupan en pantalla, aparte de tener una previsualización de la mismas en la parte superior para ir viendo cómo está cada escritorio y la disposición de los demás iconos y widgets en los mismos.

Para ello, simplemente tendremos que mantener apretado el dedo en la pantalla y aparecerán las distintas opciones, aparte de widgets también podremos colocar con comodidad las aplicaciones y accesos directos, agilizando muchísimo el proceso frente al resto de terminales donde tenemos que abrir el menú cada vez que queramos abrir una.

Conclusión

9/10

El HTC One X es para el que escribe estas líneas el mejor teléfono que nos podemos encontrar con Android ahora mismo, por encima de otras opciones como el Galaxy S III a nivel de pantalla y sobre todo de apariencia y aplicaciones nativas como la cámara. Sense 3.0 es un interesantísimo añadido que revoluciona toda la experiencia de usuario de Android y la mejora en muchos sentidos. Por otro lado, falla en algunos aspectos como el acabado en plástico, donde le gana su hermano pequeño el HTC One S con su cubierta metalizada y es demasiado grande como para poder sujetarlo cómodamente en muchas situaciones.