En el Reino Unido preocupan los niños con móviles

19/02/2009 | Escrito por |

Según un estudio, 8 años es la edad promedio en que los padres le entregan su primer teléfono móvil a un niño y que más del 35% de los niños de 8 años ya posee uno. También se destaca que el 75% de todos los niños de 7 a 15 años de propiedad de “al menos” un teléfono móvil.

children using cell phone En el Reino Unido preocupan los niños con móviles

Del estudio también se desprende que “algunos niños de tan sólo siete años se ofrecen a hacer las tareas domésticas a cambio de dinero para comprar ringtones“, que a los 10 años usan las tarjetas de crédito y débito de sus padres para comprar juegos móviles, lo demuestra que tienen el apoyo de los padres, y que ya participan de concursos por mensajes de texto.

Con este tipo de estudios se logran dos cosas, hacernos conocer la realidad del mercado que hay entre los niños y los móviles y es el puntapié inicial de leyes que prohíban o restrinjan los móviles en menores de edad, como hicieron Finlandia, donde recomiendan que no los usen, y Francia, donde está prohibida la venta y promoción de móviles para niños, como el Lego Phone.

Lo que no se menciona en este estudio es que hay niños a esa edad que utilizan el móvil de forma constructiva, recordemos aquel niño de 9 años que desarrolló una aplicación para el iPhone.

Vía Textually

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4 comentarios para En el Reino Unido preocupan los niños con móviles

  1. drguets dijo:

    8 años? para que necesita un chico de 8 años un celular? si yo tuviera un hijo no le daria un celular hasta los 12 años or o menos. si quiero saber donde esta hay otras formas... sobre el tema, hace poco claro argentina saco una propaganda donde a un chico le dan un cobayo como regalo de cumple pero es un telefono celular (WTF!!). al final de la propaganda sale un cobayo diciendo que los chicos prefieren un celular antes que un cobayo (que se podria reemplazar por cualquier mascota, para el caso). no creo que eso sea verdad, al menos no en niños menores de 9 años. pero lo triste es ver que hace claro con total de vender celulares con contratos.

  2. SIN MÓVIL NO PUEDO VIVIR Los que nacimos a caballo entre la era analógica y la digital, con lo que la desorientación que los cambios conlleva. Vemos como las nuevas tecnologías se han instalado en nuestras vidas como cosa parida y alumbrada, para dar voz de nuestras lejanas palabras .Y una de ellas, es el teléfono móvil. La televisión en color, fue anular los mates acromáticos y bipolares colores del blanco y negro. El video reproductor, fue la magia de como tener el cine en casa. Y la telefonía móvil, allá por los noventa, parecía herramienta adjudicada sólo para ejecutivos y gentes selectas de jactancia y vanidad demostrada. Hoy, sería impensable no tener un aparatito celular como cosa normal, y hasta necesaria en nuestra vida cotidiana. Porqué, tener la palabra en el instante y en cualquier lugar, es demasiado tentador y seductor para los alientos rotos y estos tiempos que caminan tan deprisa. Las ondas navegan como en un río de afluyente, que recurva por las sendas las palabras viajeras que circulan por el aire; de oído a oído, de boca en boca van las palabras viajando por el viento que las transporta mudables y amenas. A veces, para que se oigan nuestras tristes quejas. A veces, nuestro más anhelo deseo de ser amadores y amantes que se nos olvidaron dentro de la sien. O las medidas de ese armario de cocina que hace tiempo que debemos de comprar. Las compañías de telefonía, suelen echar el fruto después de la semilla, buscando adeptos por los rincones más callados y silenciosos de la juventud. Para convertirlos en discípulos de la tecnología más condicional, siendo los usuarios, siervos para esta nueva “religión” tecnológica de este siglo XXI, emanando del dictado de las multinacionales ambiciosas, que se retroalimentan de la gula, de una necesidad de estar comunicado y localizado al instante. - ¡Hostia! Me he quedado sin cobertura. ¡Esto es mi ruina! Quitarle el móvil a un adolescente, sería como castrar su libertad más honda y de íntimo suspiro, quedando su alma quebrada y desnuda, inherente. Pues sin el artilugio, el joven traumatizado y aterrado por la impresión de desviarse del camino, tóxico y adictivo de la tecnología, se vería perdido en un mar de adversidades. Sintiéndose sólo y mutilado de su desgracia más tormentosa y de angustia más insufrible, para dejar de ser un ser comunicativo, traumatizando su participación de adicción, no de necesidad. - ¡Mi móvil hace fotos y videos, y se conecta a internet! Los yo-yos y las peonzas pertenecen más al “paleolítico” pasado que a los tiempos vanguardistas y bendita locura del progreso. Pues girando la cabeza sólo un poco, lo podemos ver en cercano pasado, de un ayer que no hace tanto. Donde tener un teléfono de línea ya era cosa de civilización y progreso más anticipado. La “bestia” de la colonizadora tecnología, ha avanzado con legiones mandadas por el oráculo de los celulares, viviente imagen de la red de comunicación más agresiva, desviando el polo magnético de la locura, que señala hacia todas direcciones y puntos cardinales de nuestras estresadas y agobiantes vidas. Ni una sola onda perdida que se evada por el camino que va al oído, ni se pueda escapar hacia el infinito cielo, corriendo el peligro (el temor) de perder el factor humano, sustituyendo los susurros por voces de metal. Y como ciudades tecnológicas, viviremos amurallados por las ondas de los wifi y los GPS, con el peligro que conlleva el sembrar semillas de soledad, quedando aislados por la piedra muerta de la muralla apantallada, invisible a los ojos, pero permeable a la visión tibia de la necesidad de conversar livianamente, para acabar encerrados en medio del expresivo silencio de un palacio desierto que es la ciudad, donde somos muchos y, a veces, parece que nadie dice nada. Sergio Farras, escritor tremendista

  3. annette dijo:

    mandeme la foto plissssssssssssssssssssss

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