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Sólo los protagonistas de Perdidos, aislados del mundanal ruido en su islita terrorífica, no habríen sido conscientes del fallo de RIM que ha revolucionado el mundo durante estos 3 últimos días.

Un error en sus servidores del Reino Unido ha conseguido que todos aquellos que tengan una Blackberry (personal o del trabajo) se hayan levantado en armas para quemar en la hoguera a la empresa canadiense, todo ello acompañado de la más que obvia reclamación de los perjuicios causados, que según organismos de defensa al consumidor, deberían ir mucho más allá del coste proporcional de no haber tenido acceso a la red de datos, abarcando daños y perjuicios.

Por si todo esto no fuera poco, hemos visto también como muchas fuentes ven este evento como la definitiva sentencia de muerte de RIM, una compañía que en los últimos años está sufriendo sobremanera la competencia de dos gigantes como Android y Apple, que han conseguido conectar mucho mejor con las preferencias de los usuarios modernos.

Cientos de noticias relacionadas con el tema, miles de artículos volcados en blogs en internet, kilómetros de opinión en foros varios, y todos ellos siguiendo el mismo camino: este fallo de BlackBerry ha conseguido que la empresa haya cavado su propia tumba.

Pues bien, dado que no he conseguido encontrar ninguna opinión divergente, he decidido ser el primero en alzar la mano a favor de RIM, y es que no le doy más importancia a este fallo que las molestias que haya podido provocar en los usuarios el retraso (de varias horas a lo sumo) a la hora de recibir los mails/notificaciones pendientes.

Yo mismo uso BlackBerry en el trabajo, y si bien he sufrido retrasos en varios mails que estaba esperando, finalmente todo ha vuelto a su cauce: por un lado, los mails han acabado llegando a su destino al cabo de unas horas. Por otro, cualquier tema urgente que debía ser resuelto durante la fase crítica, la he podido solucionar con algo tan antiguo como llamadas y sms, dado que este servicio sí que ha seguido funcionando en todo momento.

A mi parecer, el principal problema ha sido debido a dos factores:
* La absolutal dependencia que tenemos de la tecnología. Nos ayuda tanto, nos facilita tantísimo el trabajo y las relaciones personales, que parece que cuando no funciona al 100% se nos va acabar el mundo. Y creedme, no es así. Yo mismo he pasado en media hora de querer lanzarme por la ventana al ver los retrasos en recibir los mails corporativos, a tirar de ingenio y alternativas para solucionar el problema (aunque fuera de forma temporal).

  • La creencia que todo va a funcionar siempre de maravilla, que los fallos no existen, que durante las 24 horas del día y 7 días a la semana, todos nuestros dispositivos tecnológicos van a funcionar perfectamente y sin problema ninguno. Tal y como dicen en el famoso programa de Tele5: "Eso es... ¡¡Mentira!!"

Permitidme que, simplemente tirando de memoria, os muestre unos cuantos ejemplos ocurridos en los últimos meses.
* vulneración de los datos de usuarios de Playstation Network, en Julio-2011.
* Vulnerabilidad de HTC que ponía al descubierto datos personales (número teléfono, correo electrónico, ubicaciones de datos GPS), vista en Octubre-2011
* Fallo de seguridad en WhatsApp en Mayo-2011 que permitía el acceso externo a mensajes y números de teléfono.
* Android e iOS registran nuestra ubicación sin nuestro permiso, a Abril-2011.
* Filtración de nuestros contactos en Viber, descubierta en Enero-2011
* Y no nos olvidemos de uno de los reyes de los fallos, el antennagate del iPhone 4, en Julio-2010.
* ¿y qué decir de los habituales cortes del servicio 3G en las operadoras? Yo, como usuario de Vodafone hasta hace poco, puedo decir que eran constantes los momentos en que te encontrabas sin cobertura de datos, exactamente lo mismo que les ha pasado a los usuarios de Blackberry.

Evidentemente, se trata de problemas de diferente gravedad, y que son percibidos de forma diferentes por cada usuario. Estaremos también de acuerdo, en que esta gravedad es mucho mayor en el caso actual de RIM que en cualquiera de los mencionados (quizá con la salvedad del antennagate del iPHone).

Pero, ¿qué es lo que tienen en común todos estos fallos, y que también pasará con BlackBerry? La respuesta es fácil: su rápido olvido.

En su día, el mismo antennagate parecía que iba a conseguir que Apple no vendiera ni un iPhone 4, y que encima le costaría un desembolso importante en indemnizaciones y carcasas varias. Nada más lejos de la realidad. Por mucho eco que se hizo en la red, las consecuencias se ha visto como han acabado siendo mínimas, y ya nadie se acuerdo de aquello... y mucho menos las ventas del terminal que siguen batiendo récord tras récord.

El mundo de la tecnología avanza demasiado rápido como para creer que hechos como el de RIM van a permanecer ad-eternum en la memoria colectiva.

Dentro de 2 meses, la compañía canadiense habrá reparado los servidores completamente y publicitará que ha añadido un sistema de seguridad que hace que sus sistemas sean ya infalibles.
Como anillo al dedo me vienen, en este sentido de caducidad de cualquier mal trago de una compañía, las recientes declaraciones del responsable de Sony Network Entertainment definiendo el hackeo sufrido como "una experiencia fantástica".

Los usuarios habrán recibido las ridículas indemnizaciones de las operadores y desistirán de pelear por intentar recibir algo más, total los sistemas ya funcionan bien y esos 3 días infernales sin cobertura de datos ya son agua pasada.

Las empresas que proporcionan terminales BB a sus empleados tampoco considerarán la opción de cambio. Tanto por las nuevas medidas comunicadas por RIM, como por el demasiado superior coste de la alternativa más factible (iPhone).

Aquellos que se planteen la compra de una BlackBerry seguirán valorando el bajo coste del terminal y sus tarifas de datos, el teclado QWERTY y el BBM. El actual fallo de conexión será algo muy lejano al que no se dará mayor importancia.

En resumen: RIM está en una situación bastante comprometida ante los ataques del iPhone y Android (por no decir los futuros Windows Phone de segunda generación), pero este fallo en sus sistemas no contribuirá en absoluto a que el devenir de la compañía vaya a peor. Se está haciendo muchísimo ruido para algo que en un par de meses habrá pasado a mejor vida.