En abril de este año Sony Ericsson lanzó el Xperia Arc y apenas cinco meses después puso a la venta su versión mejorada, el Sony Ericsson Xperia Arc S. Las únicas diferencias entre ambos terminales son la mayor velocidad del procesador (de 1 GHz en el Arc, de 1,4 GHz en el Arc S) y que el Xperia Arc S se puso al mercado con las últimas versiones de Android (2.3.4) y de la interfaz propia de Sony Ericsson. Si tenemos en cuanta que el software también se puede actualizar en el modelo Arc, la única diferencia real es el procesador.

Pantalla, peso y dimensiones

Más allá de eso, estamos ante el mismo terminal, con una gran pantalla multitáctil de 4,2 pulgadas (854 x 480 píxeles) con tecnología Bravia Engine Reality que muestra una envidiable calidad de imagen y una muy buena respuesta táctil. Lo mejor es que pese a esa gran pantalla estamos ante un smartphone muy delgado, con un grosor de 8,7 milímetros, y ligero (117 gramos). La memoria interna es de 1 GB (aunque al usuario le quedan libres unos 320 MB) y cuenta con ranura microSD para tarjetas de hasta 32 GB (el terminal viene con una tarjeta de 8 GB incluida).

A ese poco peso contribuye una carcasa en gran parte de plástico. No queda mal en el teléfono, pero si tienes que retirar la tapa trasera para acceder a la batería, sientes que puede romperse en cualquier momento. En esa parte trasera encontramos la cámara, otro de los puntos fuertes del dispositivo.

Foto y vídeo

A diferencia de la revisión del Xperia Neo, el Neo V, aquí Sony Ericsson ha optado por no tocar la cámara de fotos, así que tenemos el mismo sensor Exmor R de 8,1 megapíxeles del Xperia Arc original, acompañado de nuevo por un flash LED.

La aplicación propia de la cámara es intuitiva, aunque se echan de menos más opciones. Por suerte, nada que no se pueda solucionar con varias aplicaciones gratuitas como ProCapture, por poner un ejemplo. En cuanto a su respuesta, en condiciones ideales ofrece unas fotografías de gran calidad, pero con luz escasa, como ocurre prácticamente con todos las cámaras móviles, el ruido hace acto de presencia.

La cámara incluye los típicos modos de escena (macro, paisajes, deportes, retrato, noche...) y también un modo para crear fotografías panorámicas moviendo lentamente la cámara de izquierda a derecha. También se ha incluido un modo para crear panorámicas en tres dimensiones usando la misma mecánica. En ambos casos, los resultados son muy variables en función de las condiciones.

En cuanto al vídeo, el Xperia Arc S añade la posibilidad de usar un zoom digital de 16 aumentos que, como podéis imaginar, es bastante inútil. A 16 aumentos la calidad de la imagen desciendo muchísimo y se pierde completamente la estabilidad. Más allá de eso, la aplicación por defecto nos permite grabar vídeos a 720p, VGA, VGA panorámico, QVGA y también tiene un modo especial para la grabación de mensajes multimedia.

Tenemos también compensación de exposición, detección de rostros y la posibilidad de usar un enfoque al infinito o enfocar en un punto concreto de la escena. En el caso del vídeo contamos con unos modos de escena muy similares a los de la cámara de fotos y tenemos además la posibilidad de usar el flash de la cámara en modo continuo.

Controles físicos

En cuanto a los controles físicos, en el frontal del Xperia Arc S tenemos tres botones: el de inicio, el del menú y el de volver atrás. Como es habitual en Sony Ericsson, no aparece el botón de búsqueda, aunque realmente no se echa de menos. En la parte superior del terminal se encuentra el pequeño botón de encendido, que sirve también para bloquear el terminal, y el acceso al puerto HDMI (hubiese sido un detalle que se hubiese incluido el cable necesario).

En el lateral izquierdo encontramos el puerto jack para auriculares, y en el derecho, el botón dedicado para acceder a la cámara (que por desgracia no funciona cuando el terminal está bloqueado, hay que desbloquearlo antes) y para capturar fotos o vídeo, así como los botones para ajustar el volumen y el puerto USB.

Interfaz y software

El Xperia Arc S llega con la interfaz propia de Sony Ericsson que ya hemos visto en los últimos modelos. Es una interfaz elegante, sencilla, altamente personalizable y que permite configurar hasta 5 escritorios. Basta con pulsar en cualquier lugar vacío del escritorio para que aparezca una ventana que nos permite elegir entre accesos directos y widgets. La creación y organización de carpetas también es muy cómoda, tanto en los escritorios de la pantalla de inicio, como en el propio menú del terminal.

Personalmente lo que menos me ha gustado es Timescape, un agregador de redes sociales que en teoría nos permite estar al tanto de nuestras cuentas de Twitter, Facebook y Foursquare, así como nuestros mensajes y llamadas. Además, desde el Android Market podéis descargar plugins que añaden opciones adicionales para poder configurar también Gmail, YouTube y varios servicios más. Quizá sólo sea cuestión de acostumbrarse, pero a mí no me ha parecido especialmente útil.

El teclado virtual del Xperia Arc S es básicamente un clon de Swype, es decir, que la introducción de contenidos se realiza deslizando el dedo por las teclas. Personalmente me ha resultado mucho más cómodo de utilizar con el teléfono en horizontal que en vertical, imagino que gracias al mayor tamaño de las teclas en esa primera posición.

El navegador de Internet que incluye por defecto el Arc S es el típico de Android. Aquí no se ha personalizado demasiado. Personalmente me siento más cómodo usando Opera, pero esto va a gustos. En cualquier caso, tanto con uno como en el otro la experiencia es muy positiva. Tanto con Wi-Fi como usando la red de datos el navegador funciona de forma fluida y rápida. La gran pantalla del Xperia Arc S también ayuda a hacer que todo se vea a buen tamaño. Además, soporta Flash sin problemas.

Batería

Sobre el papel, el Sony Ericsson Xperia Arc S promete 460 horas en espera y más de 7 horas y media de conversación. Es complicado hacer una valoración real, pero tras una semana de uso, con el Wi-Fi conectado durante el día y dándole un uso importante, aunque no intensivo, me da la impresión de que dura sin problemas un día completo sin problemas e incluso un par de días si no se hacen muchas llamadas.

Conclusiones

Debo decir que este análisis no corresponde a una unidad que nos hayan prestado o a un terminal que hayamos podido probar en un evento. El Xperia Arc S va a convertirse en mi teléfono personal. Se trata además de mi primer Android y de mi primer Sony Ericsson, con lo que había muchos factores para que el terminal me resultase extraño. Sin embargo, debo decir que estoy francamente contento de su funcionamiento.

El Sony Ericsson Xperia Arc S es un terminal que ofrece mucho por un precio que no es en absoluto desorbitado. Todo se ve de maravilla, su pantalla táctil funciona bien siempre y moverse por los menús y escritorios es cómodo y muy ágil. Imagino que acabaré encontrándole pegas en un futuro, pero ahora mismo, después de una semana con él, estoy realmente satisfecho.

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